21 enero 2008

A TRAICIÓN, DURANTE LA SIESTA

La siesta, ese elemento que todo el mundo reconoce como producto autóctono de España, exportado a otros países latinos a los que hemos llevado cosas tan útiles como las enfermedades de transmisión sexual o el castellano con sus tacos en tiempos de Colón y sus sucesores, ya no es segura. A esa conclusión he llegado en las últimas fechas cuando, tratando e echar una cabezada tras la apurada comida y dejar la babilla a su libre albedrío antes de entrar a trabajar por la tarde (si, sigo siendo de los de horario partido), veo como mi móvil suena una y otra vez día sí y día también cuando empiezo a arrellanarme en el sofá. Son esas telefonistas de empresas de todo tipo: telefonía, tarjetas bancarias, encuestas de satisfacción de algo a lo que ni recordaba que estaba suscrito… son esas voces de señoritas más o menos robóticas que antes de que te de tiempo a carraspear para decir que no te interesa te envuelven con una palabrería inmensa y rápida, llena de datos que te arrastran como si te encontraras en medio de un tsunami, no puedes colgar el teléfono, tu cuerpo no responde aún… y a los diez segundos, cuando termina lo que te ha parecido una breve conversación que en realidad ha sido un monologo de la telefonista o del robot, te das cuenta de que has dicho que si, o al menos no has sabido articular un simple no, que has caído, que te han vendido algo.
Y es que la siesta se ha vuelto traicionera, no sabes si alguien ha instalado un circuito de videovigilancia en tu salón –que seguro que he comprado yo mismo e incluso he dado el permiso para su uso en una siesta meses atrás- y esperan a que la babilla empiece a brotar para ¡zas!, hacer la llamada. Y es que yo me imagino a las telefonistas que, en realidad trabajan todas en la misma oficina aunque unas venden teléfonos y otras libros u ollas exprés, comentando a la hora del café: “-¿has llamado ya al gordito de la siesta en el sofá de cuadros?, date prisa, ya te he dicho que es una equis fija en la casilla de cazado. Espera a que se tape con la mantita raída y ponga cara de tonto y dale al botón de llamada, suéltale el rollo rápido y seguro que cae.”
Es que el marketing ya no respeta ni las tradiciones. Con lo mal que sienta una siesta larga y la de veces que intentamos que sea la más larga de la semana.

1 comentarios:

ANIMACIONGALICIA dijo...

nimaciongalciiaBuenas.

He estado leyendo tu blog, esta bien. Parece que llevas poco como yo no? Yo llevo un mesecito.
Echale un vistazo y me cuentas. Si quieres intercambiamos links.

http://animaciongalicia.blogspot.com

Pablo